
Un ascensor para el cadalso
"Siempre he querido que mis películas sugieran una duda en cuanto a la realidad que muestran en la pantalla. Es para alectar al espectador, para despertar su vigilancia. También es posible, gracias al poder del cine, luchar contra las imágenes que, hoy en día, quieren hacer de la brutalidad un producto consumible. Para mí, "Saló o los 120 días de Sodoma', de Pasolini, tuvo ese papel. Me chocó tanto que me sentí mal durante mucho tiempo. Es una de las pocas películas de la historia del cine que hace entender lo que significa la violencia. Habría que volver a hacer un Saló de vez en cuando". 
Michael Haneke
"No es la primera vez que me tachan de sádico, pero es un reproche sin fundamentos. El papel del cineasta es rascar donde duele, desvelar lo que no se quiere saber ni ver. Pero de ahí a que sea placentero no, sería perverso".

"Los países ricos que disfrutan de paz sólo tienen en sus pantallas imágenes terribles, violentas, desesperadas, y eso hace aumentar nuestro sentimiento de culpa. Pero es una cuestión compleja, porque los medios de comunicación falsean a menudo la realidad".
Michael Haneke


Foto: Louis MalleHacer crítica forma parte de la aventura individual, pero en relación a la creación, se corresponde no obstante, con una abdicación, salvo si se posee verdaderamente el espíritu de crítico, como era el caso de André Bazin , pero eso es algo muy raro.
Extraído de La Nouvelle Vague y sus protagonista, en Entrevista con Claude Chabrol, Pág. 25
Learning to fly
Réquiem es también el nombre de numerosas composiciones musicales utilizadas para realzar esos servicios litúrgicos dedicados a la memoria de los muertos y a su recuerdo y también en piezas de concierto. En su origen, estas composiciones musicales de réquiem eran cantadas realmente durante el servicio fúnebre con cantos.

Spun: del verbo ingñés "spin" que significa: circular, girar, dar vueltas, hilar. Spun como adjetivo es hilado.

Estados alterados: niveles de conciencia alternativos provocado por una ruptura en el equilibrio neurológico provocado no sólo por la inducción de alucinógenos naturales sino por la implementación de circunstancias extremas sobre el cuerpo humano.

El útero es la fuente de la vida… ambos personajes el de Marion en réquiem como el de Eddie en Estados alterados a través del agua buscan su reconciliación con la vida que es con quien están en pugna. Una porque va camino a la autodestrucción y el otro por su afán de retornar al ese primer momento previo a que explotara el universo y surgiera la vida. En ambos casos tenemos dos personajes que se acercan en sus vidas a la aniquilación. El personaje de William Hurt al buscar la verdad absoluta se va a encontrar con el vacío absoluto y esto provocará su imposibilidad de sentir la vida y asirla de una vez por todas.
Las posiciones de los cuerpos en la cama en Requiem, donde Marion, el amigo Tyrone, Sara y Harry se disponen de costado como buscando la posición fetal, a mi entender, tiene más referencia a esa búsqueda de calor y protección que se siente al estar dentro del útero materno. Estos personajes se han quedados completamente solos y en desgracia… esa posición evidencia el desvalimiento en el que sus vidas ha culminado.
Las alucinaciones
Las alucinaciones en réquiem nos muestran siempre aquello que más aman y desean los personajes: Harry suele ver a Marion en un muelle frente al inmenso océano. Cuando la pierde ella desaparece del muelle y él cae en un precipicio que es su perdición. En este momento Harry se halla en el hospital con su brazo amputado.
Las alucinaciones de Tyrone son con su madre cuando era pequeño. Él siente que debe ser alguien para demostrarle a ella que ha valido la pena tenerlo. Su vida se rige con esa aspiración. Su vergüenza es acabar preso y sin nadaya que ha fallado a su amada madre.
Sara Goldfarb desea estar en televisión… su soledad es tan grande que anhela aparecer en la pantalla para agradar y de esa forma la aprecien. Todo circula alrededor de ese objetivo que termina siendo paradójicamente su razón de levantarse cada mañana y al mismo tiempo su destrucción.
En cuanto a Marion no vemos sus alucinaciones solamente somos testigos visuales de sus momentos de consumo de drogas y de los recursos a los que acude para acceder a ella, esto nos remarca este carácter vago de una persona que nunca busca ningún objetivo y sus aspiraciones son débiles y carentes de verdadera motivación personal. Marion transcurre por la vida y lo único que desea es matar el tiempo… no hay en sus alucinaciones cosas que parecieran marcar el rumbo de sus intereses y acciones. Pareciera que la droga es para ella su vida, su motor, su objetivo.
En estados alterados las alucinaciones tienen que ver con las experiencias primordiales que busca fervientemente este científico.
Desea hallar la verdad absoluta que se halla tras la gran relatividad de la que somos parte.
Es interesante la unión que se produce entre la ciencia y los rituales mágicos de los indígenas. Estos estados alternativos que habilitan partes del cerebro desconocidas se elevan a la condición de herramientas posibles de hallar otra cosa que explique la realidad que nos circunda o incluso que explique algo de todo aquello que nuestro raciocinio no ha alcanzado en un estado de equilibrio.
La ciencia queda pintada un poco como inoperante para las causas fundamentales de la existencia. Si bien son todos científicos con una educación tradicional y positivista la falta de respuesta habilita para que estos mismos científicos busquen opciones no ortodoxas que expliquen lo que se nos está vedado.
Las alucinaciones o sueños o vivencias de otros estados y dimensiones tratan de representar la posible existencia de una vía que nos lleve directo a la creación del universo. Hay que dejar en claro que este film da por supuesto que la teoría del Big Bang fue la que creó todo el universo y plantea la existencia de la nada previo a ella. Sin embargo esta nada es materia no nacida… un poco el concepto de un mundo donde solo estaba esta materia en potencia y que debía explotar para crearse como vida.
En Spun las alucinaciones no se ven… cuando están drogados el efecto más recurrente que se utiliza es circunscribir la pantalla a un círculo donde vemos a los personajes atontados por los estupefacientes hablando de sus experiencias o lo que ven o sienten en ese mismo instante. Es una mirada exterior y no interior la que puede obtener el espectador.
El viejo de los cahiers que amaba a los animales

«Si el cine ha nacido ha sido por la convergencia de su obsesión, es decir, un mito: el del cine total»
«Un artículo negativo escrito por Bazin describe mejor una película que un artículo elogioso escrito por uno de nosotros»
Si existe un nombre al que identificamos inmediatamente con la crítica y el análisis cinematográfico éste sería quizás el de André Bazin. Sus escritos siguen conservando una frescura asombrosa después de casi cinco décadas. Era un teórico elegante, honesto, de precoz madurez intelectual y con una visión crítica profunda y apasionada. Amable y flexible en sus argumentaciones y profundamente humano en su trato. Desempeñó su labor teórica durante quince años hasta su prematura muerte en 1958.
Definido como "el mejor crítico francés de la posguerra" por George Sadoul, en Bazin nada era forzado, ni vehemente, sino reflexivo, incluso, a veces, cauto en sus apreciaciones y humilde en su devoción por el cine.
Desde sus primeros escritos, Bazin se empeñará en realizar una "crítica cinematográfica en relieve", es decir, una crítica que profundice en la esencia misma del cine. «Bazin —escribía Truffaut— no ha sido el único en analizar el valor de la imagen, su naturaleza. No obstante, tengo la impresión de que fue el único en preguntarse realmente sobre la función de la crítica» (1).
Así, dejando de lado la superficialidad que generalizaba a la crítica de su época, Bazin entiende que debe darse al público algo más, se ha de atender al proceso técnico, y que el espectador cinematográfico se interese por la luz, los decorados, el montaje, la música, el guión... tanto como en las circunstancias históricas en las que se desarrolla cada etapa de la historia del cine. Esto es lo que realmente llevará al espectador a entender el cine.
Y es que para Bazin, el cine camina estrechamente vinculado al desarrollo tecnológico y a las circunstancias sociales, políticas, en fin, a las circunstancias propias de cada periodo histórico. El cine nace y se transforma (del cine mudo al sonoro, del blanco y negro al color) debido a la influencia del entorno. Y así, en contra de los estudiosos que defienden que la única forma de cine puro es el cine mudo, Bazin entendía que, al contrario, el sonido viene a completar al cine mudo, en lo que será su evolución natural.
Defensor de un lenguaje propio del cine y del cine como lenguaje. No dudaba en afirmar: «El cine es un lenguaje». Y será este lenguaje, más que cualquier convención social, la que determinará lo que se entiende por el "cine clásico".
Para Bazin el mito que dirige la invención del cine es el del "realismo integral", es decir la recreación del mundo a su imagen, una técnica de reproducción de la realidad como lo fueron antes la fotografía o el fonógrafo. «Una imagen —dirá Bazin— sobre la que no pesaría la hipoteca de la libertad de interpretación del artista ni la irreversibilidad del tiempo. Un arte total, lo que llamará "el mito del cine total"» (2).
Bazin exaltaba el cine, bueno o malo, del que siempre tenía la posibilidad de reflexionar y extraer conclusiones. A este respecto, J. Francisco Aranda, en su magnífico libro Luis Buñuel. Biografía crítica, recogía la siguiente reflexión de Man Ray: «Los peores films que haya podido ver, aquellos que me hacen dormir profundamente, contienen siempre cinco minutos maravillosos, y los mejores, los más celebrados, cuentan solamente con cinco minutos que valgan la pena: o sea, que tanto en los buenos como en los malos films, y por encima y a pesar de las buenas intenciones de sus realizadores, la poesía cinematográfica pugna por salir a la superficie y manifestarse» (3). Esto es justo lo que Bazin pensaba sobre las películas. Con un riguroso y profundo análisis sobre la imagen, Bazin, por ejemplo, comprende a través de la obra de Hitchcock, que guión y dirección son indisociables, agradece que Ciudadano Kane recupere definitivamente el camino hacia el realismo a través de su deslumbrante puesta en escena. Pone la atención en los secretos escondidos en el film de Rossellini, Paisà, la maestría de De Sica en cada plano de El ladrón de bicicletas y el estilo único de Renoir en su película, La regla del juego.
Como recordará Truffaut, las películas que más influyeron en Bazin fueron, Le jour se lève de Marcel Carné, Monsieur Verdoux de Chaplin, La regla del juego de Renoir y la película de Welles, Ciudadano Kane.
En 1952, Bazin funda junto al crítico y realizador Jacques Doniol-Valcroze (1920-1989) y a un grupo de jóvenes críticos la mítica revista Cahiers du cinéma que continuaba la labor de la desaparecida La revue du cinéma.
Durante la década de los cincuenta, la revista marcó sus pautas en materia de crítica y análisis cinematográfico y consolidó la enorme importancia e influencia que llegará a tener. Bazin se mantendrá ligado a ella hasta el año de su muerte. Cahiers se caracterizaba por su interés en el cine italiano y el neorrealismo y recuperó para el espectador el, por entonces algo denostado por los demás sectores de la crítica, cine norteamericano. Así, devuelven el lugar que les correspondía a las películas de Hitchcock, Lang, Fuller y sobre todo exaltan la obra del cineasta Nicholas Ray.
En sus páginas se formaron algunos de los cineastas más importantes de las décadas de los cincuenta y sesenta como Truffaut, Godard, Rivette, Chabrol, Rohmer... aquellos jóvenes críticos, seguidores y discípulos de Bazin, unos pocos años después formarán lo que se denominará Nouvelle Vague, la nueva ola (4). Con ellos dará comienzo uno de los periodos más interesantes y personales de la cinematografía gala.
Estos cineastas no han dudado en expresar lo mucho que Bazin influyó en ellos. Y es que desde las páginas de Cahiers, Bazin reflexionó sobre todos los aspectos del cine, formulando sus ya conocidas teorías sobre la imagen.
No sólo era el alma de Cahiers donde desarrolla una intensa actividad como crítico, sino que también publica entre 1958 y 1962 cuatro volúmenes de su más famoso libro, ¿Qué es el cine? Probablemente sea uno de los libros más traducidos y reeditados en el mundo sobre cine. También escribe libros monográficos sobre Orson Welles, Vittorio de Sica y Jean Renoir, tres de sus más admirados directores.
En 1959, un año después de su muerte, François Truffaut dedica a André Bazin su película Los cuatrocientos golpes.
Bazin amaba al cine por el cine, admiraba a Stroheim, a Welles y a Flaherty, le gustaba el western y la comedia americana y sobre todo admiraba a su gran amigo Jean Renoir. Fue también amigo de alguno de los realizadores más importantes de su época; Welles, Rossellini, Truffaut, Cocteau y Fellini.

Truffaut finaliza el prefacio del libro de Dudley Andrew con estas palabras: «Añoramos a Bazin». Nosotros, los cinéfilos sin remedio, los amantes de la imagen, añoramos hoy día a críticos como André Bazin. Porque Bazin, desde su inmensa sensibilidad, manifestaba que el cine era el arte propio del amor. «No se podría comprender enteramente el arte de un Flaherty, de un Renoir, de un Vigo, y sobre todo, de un Chaplin, si no se busca antes qué variedad particular de ternura, qué clase de afecto sensual o sentimental se refleja en sus films. Creo que más que cualquier otro arte, el cine es el arte propio del amor» (5).
Bazin consiguió algo no sólo difícil dentro de la crítica en general sino en especial en la crítica cinematográfica donde casi siempre priman intereses más comerciales que artísticos, Bazin consiguió "encender una luz", una luz que todavía hoy día es capaz de iluminar con los más bellos resplandores.
(2) Bazin, André. ¿Qué es el cine? Ediciones Rialp, S.A. Madrid, 2004, pág. 37.
(3) Aranda, Francisco J. Luis Buñuel. Biografía crítica. Editorial Lumen. Barcelona, 1969, pág. 334.
(4) En 1957 aparece por primera vez el término Nouvelle Vague ("Nueva ola") en el semanal francés "L´Express". Acuñó el término la periodista Françoise Giroud.
(5) Bazin, André. Op cit. págs. 354 y 355.
El hemisferio derecho


“… si uno cree en el cine, una sala también vacía, o casi, es portadora vehículo de memoria y todos los espectadores, ya sean muchos o pocos forman parte de esta memoria…”

“… El sentido que quise darle al espacio de la sala es el del laberinto. Todas las personas, después de haber comprado la entrada, van a la sala a esperar el inicio del espectáculo o van al baño, pero el resto del edificio, todo el espacio que está afuera del baño o de la sala misma nadie lo conoce. Sin embargo, para mí, la sala cinematográfica se fue revelando con el tiempo cada vez más como una cosa humana, como una membrana. Y después está la sala de proyección que por su lado es un mundo aparte. Me interesaba, en suma, mostrar los espectadores de la película proyectada; al principio había pensado mostrar la relación sexual entre dos hombres muy bellos, pero luego me di cuenta de que no era necesaria esta escena. Más bien era preciso mostrar. Hacer sentir que esos dos hombres se estaban buscando. Para eso quería hacer ver a los espectadores del film ese ambiente de la sala en casi su totalidad…”



