
Anime japonés

"Nuestro secreto es simple: esfuerzo, dedicación y trabajo"

Katsuhiro Otomo

Dibujitos japoneses... hummm... Por lo poco que he visto por TV, la gráfica es pobre, y la animación ni hablar. ¿Eso es Miyazaki?

Katsuhiro Otomo

Dibujitos japoneses... hummm... Por lo poco que he visto por TV, la gráfica es pobre, y la animación ni hablar. ¿Eso es Miyazaki?
— No. El grueso de la producción de anime dirigida a chicos, en formato de series es en general de baja calidad gráfica (por temas económicos, para empezar). El estudio Ghibli hace largometrajes, para cine, no series. Puede uno hacerse una idea de la calidad gráfica de Ghibli, dándose una vuelta por las galerías de imágenes de Buta Connection.
— Bueno, pero no es sólo la gráfica. Tampoco los temas, el concepto... Los dibujos japoneses, para mí, son una mezcolanza de robots espaciales, chicas "diosas" de ojazos y piernas imposibles, héroes de ceños fruncidos y mechones al viento, acción, violencia... Argumentos y personajes complicados, incomprensibles ... al menos para uno, que se crió con Tom & Jerry y el pato Donald. ¿No es así?
— Más o menos. Por el lado de las temáticas, el anime es un género muy variado. Así, por ejemplo, la temática de los robots (frecuente gigantes, guerreros, en contextos futuristas/espaciales; tipo "Mazinger-Z" ) fue una moda que tuvo su pico por acá a principios de los '80. Y lo mismo con otras temáticas, rasgos y convenciones. Es difícil determinar características generales al anime. Las series de TV suelen caracterizarse por argumentos complejos y personajes ambivalentes; suele enfatizarse el "desarollo de la personalidad" y las relaciones humanas con sus conflictos (con buena o mala calidad artística; piénsese en las telenovelas latinoamericanas). Muchas características argumentales se deben a que la serie suele ser una versión animada de una historieta gráfica ("manga" ), que se publica en entrega.

Hayao Miyazaki

¿Cómo llevas a cabo tus ideas, cómo se desarrollan proyectos como Paprika?
Lo más importante es no ponerse una meta. El método ortdoxo sería crear el concepto y centrarse en conseguirlo, pero yo no trabajo así. A medida que avanzo, mi meta va cambiando. Si sólo planificas cuándo vas a hacer algo y cómo lo va a hacer, puedes quedarte atascado.
No tengo una manera concreta de hacerlo siempre, pero así fue para Paprika. Tuvimos dos años y, en ese tiempo, los personajes evolucionaron.

Satoshi Kon
Free Cinema

“Amo el cine, me gustan otras cosas como el vino y la comida, pero el cine es mágico y eterno. Siempre aprendes cosas buenas…” 
“… Básicamente, tanto los Estados Unidos como la mafia creen que son organización benevolentes. Pero tanto los Estados Unidos como la mafia tienen la manos llenas de sangre por haber hecho lo necesario para proteger sus intereses y su poder...”
“… Cuando la gente me pregunta sí fui a una escuela de cine, siempre les respondo: No, fui fue al cine…”
Extraído del film Jackie Brown
“… No creo en el elitismo. No creo que la audiencia sea esta persona tonta inferior a mí. Yo soy la audiencia…”

“… Básicamente, tanto los Estados Unidos como la mafia creen que son organización benevolentes. Pero tanto los Estados Unidos como la mafia tienen la manos llenas de sangre por haber hecho lo necesario para proteger sus intereses y su poder...”
“… Cuando la gente me pregunta sí fui a una escuela de cine, siempre les respondo: No, fui fue al cine…”
-Louis: Porque ya sabes cuando salimos, yo no recordaba donde había aparcado, así que empezó a darme el coñazo: "¿en esta fila, Louis, en aquella fila, Louis?" Me estaba poniendo de los putos nervios.
-Ordell: ¿Y qué? ¿La has dejado allí?-Louis: Me... me la he cargado.
Extraído del film Jackie Brown
“… No creo en el elitismo. No creo que la audiencia sea esta persona tonta inferior a mí. Yo soy la audiencia…” 
“… Nada es original. Roba de cualquier sitio que te haga resonar la inspiración y alimente tu imaginación...”
Jim Jarsmusch
T.V. Ojo
Pensar al dispositivo televisivo como una caja nos ofrece una falsa dimensión sobre el medio, como a su vez nos revela el carácter contenedor de éste. Es paradójico descubrir que detrás de aquellos programas que los espectadores consideran nocivos, se oculte una gran maquinaria constituida por trabajadores anónimos del canal, decorados y la complicidad de una audiencia que esta dispuesta a consumir todo lo que aparezca en la pantalla.Es interesante como Cenderelli decide adentrarnos en esa caja; y lo hace de la misma manera en la que los periodistas en el film “The citizen Kane” (El ciudadano), intentando descifrar el significado de aquella palabra pronunciada por el dueño de los medios antes de morir. Es decir decide recorrer al dispositivo desde sus comienzos como si fuera una persona o el personaje de un film. Por ello no es de extrañarnos que lo primero que veamos como la infancia del medio televisivo no sea ni más ni menos que un chico soportando el peso de una caja conocida como televisor. En dicha secuencia hay una serie de planos que nos muestra al chico que se encuentra dentro de la caja ladrando y haciendo gestos que intentan rechazar la cercanía de la cámara al televisor. Aparentemente el dispositivo tecnológico funciona como extensión de la cámara y del ojo pero que no acepta ser vista, ya que este como dispositivo estimula el voyeurismo, el gusto por lo prohibido, que desaparece cuando se lo pone en evidencia o mejor dicho cuando se ve así mismo el placer se disipa.Es probable que Cenderelli quiera dar cuenta que el hombre desde sus comienzos estuvo seducido por aquellos objetos que le permitieran registrar el afuera y reducirlo para que quepa en el interior de una cámara y en nuestros días en los televisores. Comolli nos dice en relación a esto:”… esas cuatro paredes que cortan el interior del exterior sólo para llevar lo de afuera hacia dentro, esa separación del mundo que es también el lugar de su proyección, una caja que es a la vez una escena – el mundo en reducción de presenta en ella-, y un ojo – el agujero negro de una pupila invisible ante la retina de una pantalla invisible…” (1). Imbert nos dice: “… Es un detenerse en la forma-ver: uniforma de voyuerismo, de “morbo”, como se dice (¿qué es el morbo sino un recrearse en el ver?, cuanto más prohibido, mejor)…” (2). Cenderelli logra atravesar la frontera de lo prohibido; pero más allá de mostrarnos una infinidad de pasillos y vidrieras no logra dar con la esencia del medio, sino que lo único que hace es deshilvanar al medio sin penetrar en él en profundidad, por ello Imbert nos dice:”… Es por otra parte un quedarse en ellas, explorando las superficies, aunque se pretenda bucera en las profundidades del alma humana…” (3). Un claro ejemplo de este quedarse en lo superficial es la imagen de Cenderelli ubicada en un monitor detrás de él, en el que se ve en simultaneo lo que está haciendo él frente a cámara pero en un tamaño reducido; nos remite a la idea de un espejo, pero que además cumple la función de un laberinto, en el que aparentemente no hay salida, ya que la televisión inevitablemente termina y comienza en ella misma. Por ello Imbert dice sobre la televisión:”… Es la paradoja del doble: es “él” y, a la par, “otro”; por ello es a menudo más fascinante que el original…” (4). Y ese juego autoreferencial se produce también, en el espectador que genera y cree en esos espejos laberínticos. Tal vez Eco tenga razón al preguntarse sí son los televidentes quienes le hacen mal a la televisión (5).El recurso de Cenderelli para entender como funciona esa fábrica de estrellas a partir de la inversión de los roles, nos conduce nuevamente hacia ese laberinto ya que todas las mujeres que probaron lo que se sentía usar una de las pelucas o que la maquillen, todas ellas pretendían convertirse en un personaje ya inventado. Sin embargo resulta enigmática la respuesta de una de las más antiguas de las peinadoras que se niega a probarse una peluca, debido a que estas estaban destinadas sólo para el uso por parte de los actores. Probablemente sin darnos cuentas los extremos nos conducen al mismo lugar; porque tanto aquellos que deciden convertirse en un personaje existentes como los que demuestran un respeto excesivo sobre las herramientas que les permiten a los actores fabricar esa ilusión o ese mítico personaje son ejemplo de la devoción sobre los personajes que vemos en la televisión.Evidentemente la televisión del cine no sólo heredo la cámara sino que también aquella característica que como medio lo hace único ya que al igual que el cine, la televisión no necesita de otro medio para contar su historia. Sin embargo la esperanza radica en que tal vez dentro de la televisión se pueda entender lo que sucede por fuera de ella sí es que realmente existe un afuera.
Notas:
(1) Comolli, Jean-Louis, “El ojo estaba en la caja” en Comolli, J-L. — Filmar para ver; Escritos de teoría y crítica de cine. Buenos Aires, Simurg, 2001.
(2) Imbert, Gérard “Nuevas formas televisivas. El transformismo televisivo o la crisis de lo real (de lo informe a lo deforme)”, en revista TELOS, Nº 62, enero-marzo 2005. Disponible en:http://www.campusred.net/telos/articulocuaderno.asp?idarticulo=2
(3) Ídem.
(4) Ídem.
(5) Machado, Arlindo Sección 2: “La televisión tomada en serio”, en Machado, A. —El paisaje mediático. Buenos Aires, UBA-Libros del Rojas, 2000.Material a analizar:-“La televisión, una caja para armar” (idea y conducción: Roberto Cenderelli)Bibliografía básica:-Imbert, Gérard “Nuevas formas televisivas. El transformismo televisivo o la crisis de lo real (de lo informe a lo deforme)”, en revista TELOS, Nº 62, enero-marzo 2005.
Disponible en:http://www.campusred.net/telos/articulocuaderno.asp?idarticulo=2-Comolli, Jean-Louis, “El ojo estaba en la caja” en Comolli, J-L. —Filmar para ver; Escritos de teoría y crítica de cine. Buenos Aires, Simurg, 2001.-
Machado, Arlindo “Los géneros televisivos y el diálogo” (pags 83 a 94 de la Sección 2: “La televisión tomada en serio”, en Machado, A, El paisaje mediático. Buenos Aires, UBA-Libros del Rojas, 2000.Bibliografía Complementaria:-
Verón, Eliseo, cap. 1 y 3, en Verón, E. El cuerpo de las imágenes, Buenos Aires, Norma, 2002.-Vilches, Lorenzo, “Introducción: la televerdad –nuevas estrategias de mediación-” en revista Telos, Nº 43, disponible en
Vilches, Lorenzo, “Las formas del discurso televisivo” pags 106 a 111 de La televisión –los efectos del bien y del mal, Barcelona, Paidós, 1993
PRIVATE - NO TRESPASSING

El mundo es un colegio de corporaciones inexorablemente dirigido por los estatutos inmutables de los negocios. El mundo es un negocio, señor Beale. Lo ha sido desde que el hombre salió arrastrándose del barro, y nuestros hijos vivirán, señor Beale, para ver eso: un mundo perfecto en el que no habrá guerra ni hambre, opresión ni brutalidad; una vasta y ecuménica compañía asociada en la que todos los hombres trabajarán para servir a un beneficio común; en la que todos los hombres poseerán una cantidad de acciones; en la que se les cubrirán todas las necesidades, se les moderarán todas las ansiedades, y les divertirán para que no se aburran. Y le he elegido a usted, señor Beale, para predicar este evangelio.
—¿Por qué a mi? —Porque sale usted en televisión, tonto."

El equipo de una película funciona de modo muy parecido a una orquesta: la suma de varias armonías puede cambiar, prolongar y clarificar la naturaleza del tema.

Si cuento con dos estrellas de cine en la película que estoy haciendo, siempre sé que en realidad cuento con tres. La tercera es la cámara.
Sidney Lumet

Otro hermoso día en el paraíso.

¡Auxilio, estoy siendo espontáneo!
Ectraído del film To die for- ¡No podemos dejar que se muere en vivo y en directo
- Nació en vivo y en directo.
Extraído del film de Truman Show

"... No se plantearme el problema específico de la televisión, esta es la verdad. Para mi la televisión es otra manera de hacer cine..."
Federico Fellini

"¿Fellini? Fellini baila", senteció Orson Welles. Sólo que en Ginger e Fred el baile de Fellini excede sus propios límites, narrando una historia que deviene reflexión, pregunta y, en última instancia, callada y dolorosa resignación
Extraído de Los sueños de la memoria Federico fellini un homenaje, en Ginger y Fred o cómo conjurar la voracidad catódica de Diana Paladino y María Valdez
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